El cielo plagado de estrellas, para darle algo de más color incluso la luna parecía estar llena. Era una noche de verano, una de tantas otras que ya han pasado, una suave y cálida brisa acariciaba mi piel dejando una agradable sensación.
Unos pasos resuenan en la acera a un lado de mi, me vuelvo y observo las sombras, de entre ellas, como salida de un sueño un rostro bien conocido, una mirada que bien delataba cierta inocencia, y marcada en su cara la preocupación que en ella se había delatado, pues la llamada que te realice no había sido muy conciso, "ven al parque, por favor, tenemos que hablar, te espero" fueron mis únicas palabras, pero las horas que eran y el tono de mi voz te habían sonado a que algo más seria de lo que habitualmente habías escuchado, normalmente cargada de pequeñas bromas y risas.
- hola, me ha extrañado que me llamaras a estas horas ¿Qué te ocurre?- preguntasteis llena de preocupación después de darme los dos típicos besos de saludo
- ...- dude un momento, algo me impedía mantener la mirada en sus ojos, me sentía un miserable por lo que estaba a punto de decir, un nudo atenazaba mi garganta
-¿pero qué pasa?- preguntaste otra con creciente preocupación
- Cuantos recuerdos me trae este parque...
- si es cierto, muchas cosas han pasado aquí
- Y mas han cambiado, por suerte o por desgracia... aunque no todas las que deberían
-¿no te entiendo?- te intentaste acercar más a mi pero me aparte con cierta brusquedad
- Se me hace difícil, pero me voy y dudo que vaya a volver
- ¿Irte?¿a dónde?-por el rabillo del ojo vi como el cristalino brillo de tus ojos se enturbiaba humedecido- Pero, porque...
-¿Tan difícil es de entender? mucho hemos compartido, tanto que hasta tienes una parte importante en mi corazón... eso ya lo sabes no es algo que nunca te haya dicho. Solo que verte con el... simplemente no puedo, y no quiero interferir en tu felicidad, se que este hecho le superaras, pero si yo fuera el culpable de tu dolor...
-No me puedo creer que me estés diciendo esto, me prometiste...me prometiste...
-Lo sé, te prometí que siempre queme necesitaras estaría- continué dejando escapas una lagrima que llevaba un tiempo reteniendo en el lagrimal- y ese promesa no cumplida será una gran losa, pero he de hacerlo, no soporto la situación , y lamento lastimarte pero así son las cosas.
me aproxime y te bese la mejilla mientras un suave susurro salía de mi boca "lo siento", me di media vuelta y me dispuse a marcharme
-¿pero va a ser para siempre?¿no piensas volver?...
-No sé que voy a hacer, ni que será de mi, solo sé que este donde este el sufrimiento será mi eterno compañero, pues cada una de esas lagrimas que ruedan son como espinas clavadas en mi corazón, espinas cuyas llagas sé que no curaran fácilmente, si es que en algún momento lo llegaran a hacer- nuevamente las lagrimas empezaron brotar de mi rostro, aunque esta vez no pudieras apreciarlo, debido a que me encontraba de espaldas a ti. En ese momento emprendí de nuevo mi nuevo camino sin mediar ninguna palabra mas, allí te quedaste, al menos entre triste e incrédula, sin poder creer lo que acababa de pasar. Y sin embargo comprendiendo que aquello podía ser el final, aunque tan solo eso el tiempo lo dirá.
1 comentarios:
aissss a ver si va a resultar que sí tienes una sensibilidad especial :) un besito niño
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