Tic Tac, suena el reloj del rincón, mientras, en la soledad de momento, entre cabeceos ojeó el albur de inolvidables recuerdos que en mi mente quedo grabado, en una habitación vacía con la única compañía de un sofá y una chimenea encendida, momentos que se que han pasado, y aun así, puedo sentir la alegría que los recubría, aun cuando ahora son como la más cruel de las torturas, sabiendo que no se repetirán, intuyendo que de aquí no surgirá ninguna felicidad...
El cansancio me embarga, el cansancio de intentar esperar que las cosas algún momento del camino otro rumbo tomara, tal vez ese fue el error más grave que jamás podría haber cometido, sentarme a ver pasar el tiempo, que una vez perdido, jamás volvería a este aciago destino. Pensamientos de como era el sonido de la risa se difuminan entre el humo de la chimenea que está enfrente mía, la cual en un intento de cambiar mi pensamiento con su calor, me envuelve inútilmente pues el motor de la existencia en lo más profundo de algún glaciar se encuentra.
Esperando no sé si algún día terminara o, tal vez, tan solo lo único que oiga sea al reloj de la esquina, desde mi sofá, enfrente de la chimenea, dejar de hacer Tic Tac...
domingo 18 de marzo de 2007
Tiempo
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